Analuisa despierta muy temprano, es extraña, siempre anda con ideas locas y se levanta a las cinco de la mañana, antes que nadie abra los ojos. Sale al jardín, camina entre los helechos y las rosas que plantó su mamá y remueve las piedras, los troncos y las macetas, pero tiene que ser justo cuando el sol va naciendo y antes de que los ruidos de los despertadores animen a los adultos. Ella me contó que la precisión debe ser tal que cualquier error provoca que los caracoles no estén despiertos, ellos conocen el mar, lo sabemos porque en un libro que Mis Heredia nos hizo leer había caracoles que vivía debajo del mar en los litorales del Pacifico, así que Analuisa que no conoce el mar escoge el instante perfecto para encontrarles despiertos y poder preguntarles si las anemonas huelen como las flores y si acaso las libélulas son caballos de mar que cansados de oler la sal hicieron capullo y crecieron alas para poder oler las flores que no tienen sal.
Ayer Analuisa llego muy triste, yo esperaba para decirle que no quería comer sándwiches de jamón porque prefería los de mermelada con crema de cacahuate, que no me importaba si se me rompían los pantalones, aun así iba a jugar futbol y que no me casaría con ella cuando creciéramos si no dejaba que me llenara los pantalones de lodo jugando canicas, además que no me gustaban sus ojos tan grandes y ese lunar que apenas se notaba arriba de los labios, pero ella me agarró de la mano y me llevó detrás de los salones, me contó que lo había logrado, que los caracoles habían estado despiertos pero que no la habían ayudado, que no sabían contestar a las preguntas, aun cuando logró encontrarlos antes que sonaran las alarmas y los adultos despertaran, ellos sólo caminaban cansados como si cargaran una casa, llevaban los ojos saltones como en los libros y no sabían responder, entonces me miró a los ojos con los suyos enormes que yo miré tan grandes como una sandia y me pidió que cuando nos casáramos la llevara a Cancún para no tener que preguntarle a los caracoles, como yo estaba indeciso se acerco y me dio un beso como los que se dan en la tele los adultos, mi primer beso. Yo no sabia que pasaba porque el corazón me latía fuerte como un tambor y a lo lejos escuchaba los gritos de Mis Heredia que se acercaba corriendo, yo solo podía ver los ojos de Analuisa muy cerca de los míos y sentir sus labios fuertemente contra los míos, después sentí un dolor en el brazo y las uñas de Mis Heredia clavándose en mi bracito y tirándome al piso, mientras huía llevandose a tirones a Luisa que lloraba gritando mi nombre, yo me levanté y corrí pero otro brazo ya me tenia sujeto y me conducía en otra dirección.
Mamá vino a la escuela por mi y no pude ver a Analuisa otra vez, cuando hoy llegué al colegio Mis Heredia no me corrigió ni me pidió los deberes. Analuisa no estaba en ninguna parte, la busqué en su salón, y detrás en el campo de juego, también en el árbol donde llegó un dia con su sándwich de jamón y sus ojos grandes a decirme que no fuera a jugar futbol porque tenia que pedirle que fuera mi novia. Pero hoy la busqué y Analuisa no estaba en ninguna parte y como yo no regresé al salón Mis Heredia me trajo de nuevo a la prefectura y ahora espero a mamá por segundo día consecutivo. Yo solo quiero ir a buscar a Analuisa para decirle que no quiero jugar futbol, ni sándwiches de mermelada, que quiero llevarla a Cancún con sus ojos grandes para que no la pongan triste los caracoles cansados que no contestan nada.
Ayer Analuisa llego muy triste, yo esperaba para decirle que no quería comer sándwiches de jamón porque prefería los de mermelada con crema de cacahuate, que no me importaba si se me rompían los pantalones, aun así iba a jugar futbol y que no me casaría con ella cuando creciéramos si no dejaba que me llenara los pantalones de lodo jugando canicas, además que no me gustaban sus ojos tan grandes y ese lunar que apenas se notaba arriba de los labios, pero ella me agarró de la mano y me llevó detrás de los salones, me contó que lo había logrado, que los caracoles habían estado despiertos pero que no la habían ayudado, que no sabían contestar a las preguntas, aun cuando logró encontrarlos antes que sonaran las alarmas y los adultos despertaran, ellos sólo caminaban cansados como si cargaran una casa, llevaban los ojos saltones como en los libros y no sabían responder, entonces me miró a los ojos con los suyos enormes que yo miré tan grandes como una sandia y me pidió que cuando nos casáramos la llevara a Cancún para no tener que preguntarle a los caracoles, como yo estaba indeciso se acerco y me dio un beso como los que se dan en la tele los adultos, mi primer beso. Yo no sabia que pasaba porque el corazón me latía fuerte como un tambor y a lo lejos escuchaba los gritos de Mis Heredia que se acercaba corriendo, yo solo podía ver los ojos de Analuisa muy cerca de los míos y sentir sus labios fuertemente contra los míos, después sentí un dolor en el brazo y las uñas de Mis Heredia clavándose en mi bracito y tirándome al piso, mientras huía llevandose a tirones a Luisa que lloraba gritando mi nombre, yo me levanté y corrí pero otro brazo ya me tenia sujeto y me conducía en otra dirección.
Mamá vino a la escuela por mi y no pude ver a Analuisa otra vez, cuando hoy llegué al colegio Mis Heredia no me corrigió ni me pidió los deberes. Analuisa no estaba en ninguna parte, la busqué en su salón, y detrás en el campo de juego, también en el árbol donde llegó un dia con su sándwich de jamón y sus ojos grandes a decirme que no fuera a jugar futbol porque tenia que pedirle que fuera mi novia. Pero hoy la busqué y Analuisa no estaba en ninguna parte y como yo no regresé al salón Mis Heredia me trajo de nuevo a la prefectura y ahora espero a mamá por segundo día consecutivo. Yo solo quiero ir a buscar a Analuisa para decirle que no quiero jugar futbol, ni sándwiches de mermelada, que quiero llevarla a Cancún con sus ojos grandes para que no la pongan triste los caracoles cansados que no contestan nada.
– Sereno ®


1 comentario:
Què hermoso...
los caracoles ya no dicen nada... chale eso me ha hecho derramar un par de lagrimas.
Besos
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